Entorno urbano y monumentos
Un paseo por Mohernando será suficiente para apreciar su importancia histórica aun palpable en las construcciones que nos han llegado a nuestros días:
Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. De la Luz Bella
Constituye esta edificación un importante y bien ponderado volumen aunque su peculiaridad viene dada a través de sus dos etapas constructivas bien diferenciadas en años y en su aspecto externo.
De la primera etapa, siglo XVI, se conserva la cabecera de estructura poligonal y hecho de hiladas de mampuesto separadas regularmente por una hilada de ladrillo, las sillería se utiliza para los contrafuertes, cornisas, puertas y ventanas; presenta una puerta de medio punto con alfiz partido y una ventana abocinada en su lado norte, posee un gran arco triunfal ojival que daría acceso a la nave y el campanario de estilo renacentista, quedando cada una de estas partes situadas en los extremos, y todo lo que es el cuerpo de la iglesia, es decir que ocupa la parte central, pertenece a la segunda etapa del siglo XX.
La torre sería el otro elemento original que se conserva, hecha toda ella en sillería presenta tres cuerpo, el inferior con una pequeña abocinada en su lado oeste y el superior con el cuerpo de campanas y dos vanos por lado; se encuentra rematada por una cornisa moldurada.
En el exterior de la cabecera se observan una serie de bellos escudos de los Eraso y Peralta.
Al interior en el antiguo templo destaca de manera especial el gran grupo escultórico del enterramiento de D. Francisco de Eraso, junto a su esposa D. Mariana de Peralta amparadas la pareja por la figura generosa de San Francisco. Este grupo, de factura perfecta, bellísimamente trazada sobre el mármol, es casi seguro que se debe a la mano del escultor Juan Bautista Monegro.
Tras hundirse el edificio por el mal cuidado de su cubierta durante decenios, se salvó el conjunto escultórico albergándolo en el Museo de Arte Antiguo de Sigüenza. Rehecha y cubierta la cabecera, hoy por fin se han vuelto a la iglesia parroquial de Mohernando.
Picota o rollo
En la ancha plaza mayor luce la que simbolizó durante muchos siglos su calidad de villa y cabeza de la encomienda. Se trata de la tradicional picota o rollo del siglo XVI. Levantada sobre un plinto de sillares calizos que forman una planta cuadrada y cuatro escalones. Un fuste de una única pieza sobre una base sencilla y el remate de un capitel con motivos vegetales desarrollados, como si estuviera imitando un antiguo capitel corintio. Sobre la superficie del capitel se levanta un pequeño remate geométrico formado por un cubo de piedra y rematado por otra pieza en forma piramidal.
Caserón de los Condes de Humanes
Se trata de un edifico de una única planta y de frente rectangular. En el centro de la fachada se abre el vano de ingreso mediante un arco de medio punto de sillería caliza y sobre él se encuentra el escudo de la familia. Por la estructura de la fachada parece que esta puerta diera acceso a un patio central en torno al cual se dispondrían las zonas de habitación. Es un edificio de modestas dimensiones para tratarse de una familia condal pero parece que se levanta en el mismo solar que estuvo el antiguo palacio. La puerta se encuentra enmarcada por un muro corrido rematado por una cornisa moldurada, éste llega hasta los extremos donde parece situarse una zona de dependencias y es donde se abren las ventanas. Es aquí donde también el tejado a cuatro aguas se realiza mediante tejas árabes, mientras que la cubrición del muro parece realizarse con ladrillos puestos de plano haciendo un tejadillo, que en su parte interna cubriría un pequeño pórtico.
Ermita de la Virgen de la Soledad.
Se trata de una típica ermita de planta cuadrada cubierta con un tejado a cuatro aguas y un pequeño pórtico arquitrabado a la entrada que descansa sobre tres columnas toscanas sin base. Levantada con mampostería, el sillar se utiliza para limitar el zócalo y para las esquinas, así como para el remate de la fachada en una cornisa moldurada. La portada renacentista es lo más interesante de este edificio, pues está realizada en sillería labrada y se compone por dos arcos de entrada que descansan sobre una columna central de orden toscano y con basa; el conjunto se encuentra enmarcado por un alfiz y pilastras laterales; el remate se realiza mediante un frontón sobre la cornisa del alfiz y en el centro una pequeña hornacina con una concha como bovedilla.
El pórtico es posterior a la edificación de la ermita pues se apoya y oculta parcialmente elementos de la portada, posiblemente del siglo XVII, sus columnas y tipo demuestran una mayor tosquedad que el resto de la obra.





